martes, 8 de noviembre de 2016

Es primavera en ECI

Ya es primavera en el corte ingles, pero en Madrid hace mucho frío. Venga, censura cero, hace de un frío de pelotas. Ese frío penetrante que se mete por tus entrañas y va reventándote todos los depósitos de calor almacenados por la noche cuando estabas debajo de la manta. Voy averiguar si escribiendo mis tonterías mi cerebro va entrando en calor.

Soy un Gourmet de momentos, los almaceno y los conservo bien fresquitos en la parte más absurda de mi cerebro, allá donde deseos y objetivos se unen en perfecta armonía creándose la habitual pose de estupidez que gobierna mi cara cuando estoy despierto. Estoy positivo esta mañana, será que no estuviste en mi cama, ni en mis sueños, ni en el bar donde solíamos gritar. He dormido como un tronco, pero he echado de menos tus patadas, tus carraspeos, tus golpes a mi costado y el olor al tabaco barato que fumas después de que hagamos el amor. Queda cursi, queda absurdo, pero no soy un burdo mercenario de la novela erótica explícita, sino un amante como los de antes, un sensei de las artes amatorias, un Casanova del siglo XXI, un Don Juan Tenorio reconvertido a bancario sexy, un Barney español, un empotrador educado, que prepara las paredes con dibujos florales y música para crear un ambiente propicio al fornico. Vaya, he cambiado de la negatividad a la sexualidad. Suele vender un montón. Sexualiza, que algo venderás.

Al fin y al cabo siempre estamos vendiendo y comprando. Vendemos nuestra actitud, compramos momentos de los demás, compartimos un tiempo valioso para todos. El dinero viene y va, es infinito y si se acaba harán más. El tiempo, el tiempo es lo que importa. La gestión del tiempo es complicada y cuesta compensar momentos para todo el mundo, pero indica mucho, a lot. Cuestión de prioridades, cuestión de fe, es lo que hay. El mejor regalo que te pueden hacer es el tiempo. Solo me hace falta alguien que me regale espacio para hacer un continuo (Grande Chandler).

Suena "the winner takes it all" y me pongo triste. Me llega al alma, me traspasa el cerebro y monta una tienda de campaña en mi razón, me siento pequeño, triste, retraído, estupido, anormal ... Para, que te has pasado de frenada. Son las 7:30 y mis párpados se cierran cual ostras protegiendo su tesoro. Voy a ver si me centro y escribo algo coherente. Caca, pedo, culo, pis. Incoherente lo del pis, pero el resto está bien. 75% de acierto en la rueda del bien y del mal, por lo que me llevo una muñeca chochona. Ese es mi chico, el absurdo infinito, el humorista frustrado que no divierte a la plebe, sino a los intelectuales de postín que serán fusilados mañana por esa máquina de mierda que es Twitter. Vale, no la aplicación en si, sino el uso que se hace de ella. Las redes sociales han conseguido que todos demos nuestra opinión, perdón, nuestra verdad, porque el resto está equivocado y son gilipollas.

En verdad pienso que todos somos gilipollas y que eso sirve para cualquier situación y momento. Probad a hacer el ejercicio de intentar explicar algo y, por absurdo que sea, siempre se explica indicando que eres gilipollas. Iponn a favor del que suscribe. Mi fe en la raza humana acabó cuando mataron a Wash en Serenity. Que os den, no merecéis la pena, no valéis ni un real.

¿Hay algo más raruno que escuchar una canción del Medfestival en sueco? Seguramente, pero Lena se lo merece. Los auriculares me fallan, pero "Der gör ont" suena potente. Entiendo la letra perfectamente, pero solo porque me sé de memoria la letra en inglés. Debió ganar Eurovision. He dicho.

Blue moon, canción perfecta para bailar, pero no tengo danzarina a mi alcance. Las mujeres del metro leen, miran el móvil o bostezan, pero no mueven con gracia y delicadeza el cuerpo. Necesito un Sandy de postal, una australiana sexy que se mueva con ritmo y gracia al compás de melodías desencadenadas por músicos populares y barrio bajeros. Kilye, necesito a mi Kilye. El destino es caprichoso y la mantiene alejada de mi, mas sé que vendrá y me dará todo su amor y la gestión de su fortuna personal e intransferible.

Vaya, poco se puede sacar en claro de esta nota, menos mal que los americanos no entienden ni papa y mis cuatro lectores están acostumbrados a hacer lectura diagonal de mix textos para no volverse más majaras de lo que están. Vamos con la habitual reflexión seria de mi sección:'Todo el mundo va a aprender algo (me lo acabo de inventar). Allá voy: no vendrán tiempos mejores.

Me explico, que ha quedado muy catastrofista. No vendrán tiempos mejores o peores, sino diferentes y nuevos. No esperes que la suerte cambie para disfrutar de la vida, pues la vida es aquí y ahora, en este vagón de metro, en la oficina, en un atasco, en la puerta del jardín de infancia dejando a tu hijo, llegando a casa tarde y cansado, deprimido por haber suspendido un examen, alicaído por lo mal que te trata la gente, contento por haber logrado algo. Las cosas no van a mejorar, sino que van a cambiar, a mutar, a desarrollarse de una manera más o menos positiva. Hagas lo que hagas después de un día triste viene otro, vete a saber cómo será. No somos trascendentes (salvo el ruso que evitó la guerra nuclear según vi en un documental del canal historia), así que disfruta la vida y procura ser bueno y generoso. No arranques las flores del campo solo porque te parecen bellas, no derroches en pesimismo, que es lo mismo que abandonarse, que no creer en uno mismo. Que el miedo al fracaso no te detenga, que el fuego interno no sea apagado por el primer contratiempo, que vayas a muerte con tus ideas respetando a los demás, que seas capaz de levantarte un domingo pronto para disfrutar de un paseo, que bailes todas las canciones que te muevan el esqueleto sin importarte si lo haces bien, fatal o si alguien te mira con recelo, que los celos y las envidias se pudran en un lugar lejano y frío, que el despertador no sea símbolo de opresión, sino de inicio de actividades, que seas capaz de echar la vista atrás y decir si, he marcado la diferencia.

Hoy tengo una montaña rusa en la cabeza, como de costumbre. Es normal, ya que no hay mal que cien años dure, ni se puede estar todo del día de subidón (lo siento Barney, te he fallado), pero no puede ser un drama, ni una tragicomedia de la cual seas tú el protagonista absoluto. Esto es la vida y hemos venido a jugar. Apostemos todo al rojo y olvidémonos del negro. We go together. Y ahora a por la jornada laboral. Lets go busy.


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